En un reciente ensayo – 2012-2020: DONDE LAS MITOLOGÍAS CHOCAN –  yo escribía sobre cómo la década que comienza será un periodo de prueba por cuanto señala el cenit de la colisión entre dos mitologías – o más bien, dos eras concretas. Exponía cómo el “viejo” sistema, aún vigente, evidencia una estructura vertical de arriba-abajo que está fuertemente centralizada y basada en unos pocos que controlan “mucho” y por tanto a “muchos”. Esta no es solo una manera de vivir sino, lo que es más importante, una manera de percibir y pensar que evidencia una narrativa específica, o mitología. Destacaba como a medida que nos movemos hacía un periodo de crecientes restricciones energéticas; economías en contracción; y aumentos del coste de vida, necesitaremos basarnos más en los recursos locales. Este modelo, de recolocación y redistribución económica, es precursor de un nuevo sistema que está naciendo. Estamos afrontando una década en la que tendremos literalmente que reorientar la propia forma de pensar y hacer negocios. Este es el choque de mitologías, de las narrativas en las que vivimos; y las nuevas mitologías rara vez aparecen sin problemas – los nuevos sistemas sociales que emergen como adversarios del actual crean grandes conflictos enfrentados, tal como ocurre en las revoluciones sociales y en el tristemente célebre ‘choque de civilizaciones’.

No obstante, el camino a seguir requerirá un cambio más profundo y holístico; esto es, cambiar nuestras narrativas internas y por tanto nuestra propia visión del mundo y del lugar que la humanidad ocupa en él. Cambios previos de mitología de este tipo ocurrieron cuando la humanidad se desplazó gradualmente desde una perspectiva terráquea plana a otra redonda. Esta es la razón por la que yo siento que los tiempos que se avecinan guardan un profundo significado para todos nosotros: suponen un cambio de perspectiva, de la consciencia humana, que no solo influirá en nuestra evolución física socio-cultural sino en el futuro consciente de la humanidad. Es probable que estemos entrando en un hito mitológico en lo que atañe a cómo contemplamos el camino a seguir como especie colectiva.

Aún estamos atrapados en los debates polarizados del ‘y/o’; por ejemplo, ¿vivimos en un mundo de escasez o de abundancia? Para muchos la respuesta a esta pregunta depende de nuestra propia perspectiva del mundo; verbigracia, ¿nos estamos quedando sin recursos, o se trata de una invención y la humanidad siempre encontrará soluciones innovadoras? Mi propia versión sobre esto es que ambas respuestas son ciertas; y la solución vendrá de lo que surja como nuestra narrativa global del mundo para el futuro. Digo ‘nuestra narrativa del mundo’ no desde un punto de vista colonial occidental, sino desde el reconocimiento de que ahora estamos viviendo en un mundo intrínsecamente interconectado. Lo que ocurre dentro de nuestros sistemas – económico; de recursos; de comunicaciones; etc. – tendrá un impacto a escala global. Si la narrativa dominante es la de un crecimiento perpetuo dentro de un sistema de control limitado, entonces la escasez se convertirá en la ideología dominante; lo que, a su vez, fortalecerá el llamamiento para un pérdida creciente de libertades civiles. Pero si llegase a prevalecer una narrativa de redes distribuidas de potenciación, de sostenibilidad comunitaria e integral, en tal caso podremos ver la abundancia disponible tanto en nuestra capacidad humana de innovar como en nuestro potencial ambiental.

Diversas mentes interconectadas alrededor del mundo, a menudo personas no especializadas, disponen de la capacidad para crear soluciones innovadoras: de la habilidad para ver los problemas y los asuntos de una manera nueva. La innovación es un estado mental que se hace exponencial por nuestra conectividad. Por ejemplo, ahora en el 2012 la población es de 7000 millones y el número de usuarios conocidos de internet es el 23% de esa población. Pero hacia el 2020 la población mundial será de 7.800 millones, y se espera que el 66% utilicen internet – esto es, 3.000 millones de nuevas personas conectadas a la conversación global

[1]. ¡Se trata también de otros 3.000 millones de mentes nuevas, de personas innovando y resolviendo problemas! Tenemos que cambiar la conversación global – pasar de quejarnos de los problemas a resolverlos: debemos tomar parte en la conversación global creciente.

El futuro inmediato tendrá menos que ver con los deseos y más con las necesidades. Para mucha gente esto puede conllevar inseguridad y frustraciones. ¿Me afectarán los cambios? pueden preguntarse. A corto plazo siento  que es casi inevitable que algunos de los impactos se experimenten a escala global. La sociedad humana se ha situado dentro de una monstruosidad de sistemas convergentes que van desde corruptos e insostenibles hasta ilusorios y nocivos. Y muchos de nosotros hemos sido tentados, arrullados, apaciguados y absorbidos por un tipo de vida que nos aleja de nuestras posibilidades.

Como diría Bob Dylan, ahora necesitamos ‘Bring It All Back Home’ (traedlo todo de vuelta a casa). Se trata en estos momentos de entablar una nueva conversación con nosotros mismos. Es tiempo de observar nuestras dependencias, tendencias, adicciones, y deseos: y de transformar nuestras propias narrativas internas en una que sea auto-sostenible, auto-nutritiva, y vivificadora. Necesitamos sentirnos menos alentados por estímulos externos, y más catalizados por preferencias internas y auto-fortalecimiento.

Parte de nuestro choque de mitologías tiene que ver con cómo elegimos ejercer la consciencia humana. Existen innumerables maneras mediante las cuales las sociedades modernas limitan la consciencia y mantienen a los  seres humanos distraídos de sus vidas interiores. No sería demasiado equivocado decir que muchas sociedades se mantienen con el fin de preservar las estructuras de poder y las normas que les incumben. Los entornos humanos no solo sirven para distraernos y apaciguarnos sino además para separarnos de la Naturaleza y del cosmos viviente. Sin embargo, el gran cambio es parte del estímulo para recordarnos los límites impuestos culturalmente a la percepción; nuestra nueva mitología tendrá que fomentar un auge de la empatía y la concienciación colectiva.

No obstante, esto no ocurrirá de un día para otro. Los cambios monumentales por lo general pasan por periodos de gestación. Necesitaremos vivir, experimentar, y responder a los desafíos que tenemos por delante para incorporar los cambios que han nacido y se han nutrido dentro de nuestras diversas culturas y de la colectividad humana. Esto podría representar el nacimiento de una nueva narrativa para la próxima etapa de la civilización humana.

[1] Diamandis, P. H. & Kotler, S. (2012) Abundance: The Future Is Better Than You Think. New York: Free Press.

Kingsley L. Dennis

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