El así llamado sistema global financiero está en una situación desesperada, es un gigante esperando desmoronarse. Con sus acuerdos financieros y sus canjes de crédito laberínticos resulta intrínsecamente insostenible. Esto incluye los valores garantizados por hipotecas, las obligaciones de deuda colateralizadas, los seguros contra el impago de deuda, los préstamos abusivos, los derivados y las financiaciones fuera de balance, etc. El sistema financiero se ha convertido en un mercado prácticamente imposible de regular ya que las hipotecas y las deudas de riesgo se basan en lo que se conoce como el ‘sistema bancario en la sombra’ que las hace aún más opacas a la fiscalización externa. El mito actual de una economía en ‘crecimiento perpetuo’ requiere un suministro de recursos relativamente barato y abundante,  junto con la expansión de los mercados. En un momento crítico de gran inestabilidad económica, el resultado de la repercusión sobre el mercado global de las restricciones de energía y recursos, es una bomba de relojería a punto de explotar.

Los efectos globales de la gran recesión en curso se están dejando sentir en muchas instituciones financieras gigantescas que todavía mantienen billones en activos tóxicos. Otro tanto ocurre con las naciones soberanas que están plagadas de deuda, especialmente determinados países de la Unión Europea. Las perdidas mundiales hasta el momento han sido de trillones (ya sean dólares, libras o euros), y las continuas rondas de flexibilización y rescate solo sirven para frustrar, enojar y pauperizar a la gente. Para muchos, la frase ‘cansancio de rescate’ es, en estos momentos, una expresión demasiado familiar que demuestra que las acciones ineficaces que se están llevando a cabo están cada vez más alejadas del sentido de la realidad de muchas personas. Es muy probable que los años venideros nos traigan aún más trastornos económicos, y un aumento en el número de bancarrotas y fracasos bancarios, que den como resultado la aplicación, en muchos estados-nación, de medidas de austeridad extremadamente impopulares. Frente a la inestabilidad financiera y la deuda creciente, es probable que los gobiernos se hagan más represivos A medida que las protestas sociales crezcan, es presumible que esto resulte en un aumento de las restricciones de la libertad de expresión y de los derechos civiles. Tenemos que afrontar la perspectiva de un futuro en el que lo que en su día fueron estilos de vida consumistas baratos nunca vuelvan a serlo. Esto será, de hecho, lo que ocurra cuando los recursos y el crecimiento económico decaigan en países como China. Una transformación a fondo de la economía global no es solo necesaria, es   inevitable.

John Kenneth Galbraith, el famoso economista canadiense-americano, como es bien conocido, dijo ‘El proceso mediante el cual se crea el dinero es tan simple que la mente se siente repelida’. Y en efecto tenía razón: la creación de dinero es un espejismo de riqueza increíblemente simple. La palabra lo dice todo – el dinero se crea. Es un constructo artificial consensuado de valor. Es decir, la gente de todo el mundo acepta los tipos variables de intercambio de moneda y, lo que es importante, el valor de las mercancías ligado a dicho cambio. El valor de la moneda es una ilusión compartida que todos ‘aceptamos’ – y también algo muy necesario si queremos participar en nuestro día a día. La creación de la moneda se produce más o menos como sigue: Un individuo va a un banco con 1000 dólares y deposita el dinero en una cuenta. Ahora el individuo tiene un fondo de 1000 $ en depósito, y el banco tiene la responsabilidad legal de custodiar esos 1000 $. Ahora bien, las normas de responsabilidad bancaria permiten a cada banco prestar una parte del dinero depositado que, en teoría, es de alrededor del 90 %. Puesto que la mayoría de los bancos solo guardan como reserva una mínima fracción de los depósitos reales, este procedimiento se conoce como ‘reserva bancaria fraccional’ En ese momento los bancos están en posición de empezar a hacer tratos financieramente lucrativos ya que no ganan dinero guardando el dinero de la gente (a menos que cobren por los servicios bancarios o los intereses de la deuda). Estos tratos financieros operan mediante actividades tales como el mercado bancario y la inversión bancaria. Dichos  sectores comercian con negocios de alto nivel y capitales de riesgo; y con garantías y seguros respectivamente. El otro tipo más comúnmente conocido de actividad bancaria se llama banca comercial. En nuestro ejemplo, una banca comercial puede prestar hasta el 90% del depósito inicial de 1000 $, y por tanto disponer de 900 $ para otro prestatario. Estos 900 $ están ahora en circulación y pueden darse, en concepto de pago, a otra persona quien, a su vez, a continuación puede volver a depositarlos en la banca comercial. Si en este momento la banca tiene esos 900 $ en depósito, puede prestar el 90 %, es decir otros 810 $. Si entonces el banco recibe de otra persona esos 810 $ puede prestar hasta el 90 %, es decir 729 $. Este proceso continúa hasta que, por ejemplo, los 1000 $ iniciales se han convertido en 10.000 $. Sin embargo, en realidad, el banco solo tiene en reserva los 1000 $. Los 10.000 $ que puede tener en varias cuentas es dinero que se ha creado a partir de la suma global original. Todavía sigue siendo muy real en términos de poder adquisitivo, y sin embargo representar una deuda de 9.000 $. La totalidad de esos 9.000 $ existe como préstamo, sin que jamás hayan sido físicamente creados. El dinero estaría ‘respaldado’ por la tenencia inicial aunque la nueva ‘creación de riqueza’ no existiese como dinero físico. Por lo tanto, si cada persona fuese al banco a reclamar su parte de los 10.000 $ (lo que se llama ‘retirada masiva de depósitos’) en ese caso el banco no podría pagar porque en realidad no tendría el dinero en su cuenta. Entonces se podría forzar al banco a pagar tanto como le fuera posible antes de entrar en bancarrota. En efecto, cada persona tiene su dinero siempre que todo el mundo no lo pida al mismo tiempo. Además, supuestamente, el dinero de todos está ‘seguro’ mientras que no todo el mundo empiece a dejar de pagar sus préstamos. Y, por encima de todo, están los intereses que hay que pagar por cada préstamo. Esto, una vez más, quiere decir que hay que pagar más dinero del que originalmente existe. ¿Se empieza a entender el panorama?

Lo que esto nos viene a decir es que el crecimiento del dinero es un proceso de acumulación de deuda. En primer lugar, el crédito bancario es dinero existente como préstamo, y por tanto es una deuda por la que hay que pagar otra deuda más (los intereses). La segunda manera de crear dinero corresponde a los bancos centrales que son los únicos autorizados para prestar dinero (es decir, imprimir dinero) que a continuación se intercambia por deuda pública. El banco central de cada nación posee en exclusiva el monopolio para crear moneda de curso legal. En otras palabras,  respalda el gasto gubernamental y la moneda en circulación aunque, una vez más, mediante deuda. Más aún, en el mundo desarrollado la mayoría de los bancos centrales son ‘independientes’, lo que quiere decir que son propiedad privada y por tanto están más allá de posibles interferencias políticas. Déjenme repetir esta  importante, y a menudo ignorada, cuestión: la creación de dinero (es decir, el dinero impreso), la deuda gubernamental y la deuda pública, están en gran parte bajo la autoridad de instituciones privadas. Como Mayer Amschel Rothschild (1743-1812), uno de los más famosos banqueros mundiales, dijo en una ocasión: ‘Denme el control sobre la moneda nacional, y me tendrá sin cuidado quien haga sus leyes’ Quienquiera conocer más detalles solo tiene que investigar la historia del sistema bancario central.

Para continuar, la creación de moneda es por lo tanto un proceso de generación de deuda. Todas las monedas están respaldadas por deuda. Al nivel del día a día bancario todo el dinero nuevo existe como préstamo. A nivel gubernamental y estatal, todo el dinero simplemente ‘se imprime de la nada’ y, a continuación, se intercambia por deuda gubernamental. Ambos tipos de deuda también se acompañan del pago de intereses sobre la deuda. Podemos decir, por tanto, que el dinero se respalda con deuda y que esta deuda debe pagar intereses. Y ahora surge otra pregunta: si los intereses se acumulan sobre la deuda, entonces ¿dónde está el dinero para cubrir estos pagos extra que suponen los intereses? Respuesta – no existe, a menos que exista un dinero extra con carácter de préstamo para cubrir el pago de los intereses pendientes de la deuda. Al mismo tiempo, el montante de la deuda va creciendo anualmente en un % X, debido al incremento de los intereses. Debido al incremento previo del porcentaje, a medida que la deuda aumenta llega un momento en que se convierte en un sistema exponencial. Lo que esto quiere decir es que la cantidad de deuda circulante siempre será mayor que la cantidad de dinero disponible. También implica que el sistema bancario global no solo se expande a perpetuidad sino que además tiene que hacerlo de acuerdo con sus propios procesos institucionales.

Lo que también ha contribuido a la expansión de esta burbuja económica es el hecho de que la liquidez monetaria ya no está respaldada por el estándar oro. Cuando los billetes bancarios podían cambiarse por monedas de oro (un procedimiento que a menudo se suspendía en tiempos de guerra), eso les daba un valor que inspiraba confianza. Las divisas mundiales – especialmente la reserva de divisas en dólares de EEUU – estaban respaldadas por el valor del oro. Sin embargo, en 1971, cuando se despojó al dólar de su respaldo en oro, permitiendo que se vinculase a su propio valor, se anunció el final del estándar oro. Esto también significó que se podía imprimir dinero a un ritmo creciente puesto que no estaba vinculado al precio establecido del oro.  La cantidad de dinero creado que ‘circula’ en la actualidad es estremecedora. Efectivamente, hoy en día existen trillones de dólares/libras esterlinas/euros – en forma de dígitos en la pantalla de un ordenador – que se suministran para aliviar la deuda y dar crédito. Solo que en realidad no existen. No son  otra cosa que un espejismo de deuda artificial. No obstante,  para mucha gente el espejismo es muy real y muy doloroso.

La ilusión de la creación de riqueza (es decir, de deuda) nos está dañando a muchos de nosotros porque nuestros sistemas socioeconómicos han metido prácticamente a todo el mundo en esta jaula falsificada en la que no nos encontramos físicamente encerrados sino más bien enmarañados dentro de una prisión digital de crédito y deuda. Nuestros así llamados ‘sistemas crediticios’ (es decir, la deuda) hacen que la gente trabaje para los bangsters* aunque muchos jamás podrán pagar la deuda. En otras palabras, el dinero y el crédito son en si mismos una forma de deuda, un juego hipócrita de falsa riqueza. El crédito es una forma socialmente creada de esclavitud    –  un asalto al espíritu humano –  en la medida en que el mundo se edifica sobre una deuda que nunca se puede pagar. De igual manera, las tarjetas de crédito son extensiones de este ambiente de deuda simbólica y forman parte del arsenal de armas silenciosas que libran una guerra silente contra la gente. Añadiendo insulto al daño,  en la actualidad, muchas de estas instituciones globales – bancos internacionales y corporaciones multinacionales –están más allá (y a menudo por encima) del poder de los estados nacionales.

Las sociedades modernas han cambiado sigilosamente el dinero en moneda  por  dinero digital. Nuestras instituciones financieras, y por consiguiente nuestra ‘solvencia crediticia’ (¡qué mundo tan inhumano!) establecen el valor de una persona por medio de dígitos binarios en una pantalla. La independencia personal está siendo socavada por nuestros sistemas (que se suponía deberían trabajar para nosotros) que   desproveen a la gente de sus bienes materiales, como se hizo evidente durante la quiebra financiera del 2008 y la subsiguiente inestabilidad de los mercados de liquidez monetaria. El sistema económico es una farsa, pero una farsa extraordinariamente peligrosa.

Lo que esto significa para la gente común es que necesitamos instaurar un modo de vida que nos aleje de la dependencia de los bancos, y nos libere de nuestra adicción al crédito. Esto es: gastar solo lo que necesitemos; sacar nuestro dinero del banco (colocarlo en una caja fuerte o en algún lugar seguro); buscar planes monetarios locales (con moneda propia); establecer o unirse a redes de trueque; cambiar a un estilo de vida más autosuficiente (cultivar nuestros propios alimentos, etc.). Y por lo que más quieran, que cada uno aprenda a vivir dentro de sus posibilidades. La alternativa es vivir dentro de sus posibilidades. Y esto, al menos para mí, nos es una perspectiva que yo apoye.

N.T.: En el original ‘banksters’ palabra híbrida de banquero y gánster

Descargar pdf – La creación de dinero y la ilusión de riqueza