El consenso manufacturado es endémico en las sociedades modernas. A lo largo de la historia la necesidad de ‘persuadir e influir’ siempre ha sido manipulada por quienes ostentan el poder como medio para mantener la autoridad y la legitimidad. En épocas más recientes, la manipulación generalizada de la opinión pública ha ido dejando de basarse en pronunciar discursos, para hacerse omnipresente en la vida de cada individuo.

A Edward Bernays  se le ha conocido a menudo como el ‘padre de las relaciones públicas’ pues sus enseñanzas e investigaciones estimularon la propaganda de los años de la posguerra. Bernays, sobrino de Sigmund Freud, utilizó las ideas psicológicas y psicoanalíticas para elaborar un sistema de información (propaganda) capaz de manipular la opinión pública. Bernays consideraba, en apariencia, que tal instrumento de manipulación era necesario ya que la sociedad, según su punto de vista, estaba compuesta por demasiados elementos irracionales (la gente) que podían ser peligrosos para los eficientes mecanismos de poder (‘democracia’). Bernays escribió: ‘La manipulación consciente e inteligente de los hábitos y opiniones estructurados de las masas es un elemento importante de la sociedad democrática’1

Si se tiene en cuenta que Bernays hablaba y escribía en los primeros años 20, es de esperar que desde entonces los mecanismos de propaganda (manipulación de masas) hayan progresado hasta un punto muy avanzado. En el contexto de nuestras modernas sociedades de masas la propaganda se ha transformado no solo en un mecanismo de  ingeniería de la opinión pública sino también en un medio para consolidar el control social.

Los programas modernos de influencia social no podrían existir sin los medios de comunicación. Hoy en día existe una combinación de experiencia y conocimiento provenientes de la tecnología, la sociología, el conductismo social, la psicología, las comunicaciones; y otras técnicas científicas. Casi todas las naciones, si quieren regular su ciudadanía e influir en ella, necesitan unos medios de comunicación controlados.  Utilizando dichos medios, una autoridad controladora puede ejercer una influencia psicológica sobre la percepción de la realidad de los individuos. Esta capacidad funciona mano a mano con componentes más materiales, como el refuerzo de los sistemas legales y de las leyes de seguridad (vigilancia y monitorización). El control estatal, actuando como una ‘máquina psicológica’, induce  manipulaciones psicológicas específicas con el fin de conseguir sus objetivos dentro de sus fronteras nacionales (y a menudo más allá). Entre estas manipulaciones psicológicas se incluye el uso deliberado de símbolos culturales específicos y significantes consagrados que catalizan reflejos condicionados en el pueblo. Entre estos desencadenantes se incluyen las palabras ‘Rojo’ o ‘Comunista’ en los EEUU en los años 50, durante el McCarthismo; o ‘Terrorismo Musulmán’ durante la ‘Guerra contra el Terror’ fabricada en la actualidad. De esa manera se pueden conseguir las reacciones buscadas, que hacen a la población más permeable a futuras manipulaciones en ese terreno. Se trata de un proceso de re-formación psíquica que funciona repetidamente con el fin de ablandar a la gente mediante exposiciones continuadas y extensivas a determinados estímulos. Estos son los símbolos en los que vivimos – artificiales y hechos por el hombre – con el fin de construir una sociedad dócil.

Los medios de comunicación actuales, que incluyen la presencia preponderante de publicidad, usan exhaustivamente la noción de ‘atractores’ y ‘pautas de atractores’(*) para dirigirse a la consciencia del auditorio. Este tipo de manipulación de símbolos se conoce en el mundo de los negocios como neuro-marketing. Las corporaciones de los principales medios de comunicación están utilizando el enorme crecimiento de las comunicaciones globales para seguir desarrollando la técnica de dirigirse a la consciencia humana. En el caso del neuro-marketing, en primer lugar, muchos publicistas ponen a prueba sus anuncios utilizando técnicas de escaneado cerebral para conocer que partes del cerebro de una persona son activadas por los potentes  atractores específicos. Por ejemplo, se ha descubierto que determinados atractores pueden soslayar la parte lógica del cerebro e impactar en la parte emocional. En estos casos, como en la industria del cine, los anunciantes utilizan el símbolo de un premio (como un Oscar o un Globo de Oro) que ha demostrado ser un ‘potente atractor’ eficaz que influye en la parte emocional del cerebro. La filosofía subyacente es ajustar el nivel de consciencia de un anuncio al nivel medible de consciencia del consumidor2

Los publicistas saben que la consciencia de una persona transmite indirectamente mensajes al cuerpo en forma de respuesta cutánea galvánica, respuesta pupilar, respuesta eléctrica nerviosa, etc, así que cada elemento promocional en pantalla debe suscitar la recepción consciente correcta. Con el fin de conseguir este conjunto de pautas de atractores todos los elementos son diseñados deliberadamente: la música, las imágenes, el guión, la voz. Es interesante que entre los potentes atractores simbólicos que suponen un impacto considerable para persuadir a la audiencia se incluyan imágenes tales como caras sonrientes y lindos animales (perros moviendo la cola y gatitos ronroneando). En cuanto a voces se incluyen palabras como ‘honestidad’,  ‘integridad’, ‘libertad’, ‘esperanza y cambio’, ‘amistad’, etc. Por esta misma razón se puede ver como los políticos utilizan una gran cantidad de estas pautas de atractores en sus discursos y en su material de promoción.3

Otros métodos de propaganda descarada incluyen el uso por parte de los órganos de gobierno de la ‘realidad de la verdad’ que consiste en la publicación de estadísticas ‘aparentemente precisas’ que nos hablan de situaciones plausibles. Una vez más se trata de la táctica del ‘experto de bata blanca’. Para que esa propaganda/información sea efectiva no debe estar muy alejada de la verdad; en otras palabras, debe tener la apariencia de realidad. El comercio, el empleo, y las cifras financieras son un ejemplo de ello. Y ¿qué miembros de la población general disponen del conocimiento y/o los recursos para comprobar y confirmar dichas cifras? La gente que las conoce son normalmente quienes tienen interés personal en mantener la ilusión, como por ejemplo los comerciantes y los financieros. Y cuando una nación publica las cifras de desempleo, realmente ¿está computando a los muchos que no tiene trabajo y no están apuntados al paro, o son desposeídos, o emigrantes? Por norma, las estadísticas con una connotación negativa proceden habitualmente del rimero más pequeño posible. Y una vez que una afirmación falsa (o ‘maquillada) se disemina y es aceptada por el público, se convierte en establecida y difícilmente deconstruida o invalidada (a menos que la anti-propaganda sea igualmente efectiva)

Las sociedades modernas están configuradas para albergar tanto el individualismo como la colectividad. Pero las formas que adquiere ese ‘individualismo’ aceptado son a menudo un envoltorio para ocultar el funcionamiento de la psique de las masas. Es la ‘libertad permitida’ que se ofrece a la persona moderna que busca bienes materiales en tanto en cuanto exista una contribución al plan global de la autoridad dominante. La libertad es entonces una expresión de movilidad dentro de un sistema predefinido: no denota libertad externa al sistema. Ejemplo de ello son los clichés del rock que a los grandes medios de comunicación les gusta promover y que adornen sus primeras páginas. Destacan las rabiosas payasadas consistentes en destruir habitaciones de hotel y arrojar televisores por la ventana; comportamientos que luego son transformados en imitaciones por los relaciones publicas de las corporaciones del rock. En esencia, esos ‘rebeldes’ son tolerados, e incluso se les anima, porque sus payasadas venden discos. La rebeldía de este tipo es una contribución más a la sociedad de consumo, aunque vista a través de otras lentes. Y hoy en día hay muchas maneras de permitir la manifestación del individualismo.

El despliegue de diversidad en la información procedente de los grandes medios de comunicación crea el espejismo de reportajes y noticias independientes. Sin embargo los principales medios de comunicación de cualquier nación(es) están en manos solo de un pequeño puñado de entidades corporativas, con relaciones estatales de alto nivel. Por ejemplo, un individuo se siente ‘atraído’ por un periódico determinado, en lo que se refiere a sus puntos de vista, creencias, estilos de vida, etc; todos ellos correspondientes a ‘patrones diversificados de comportamiento’ dentro del sistema. Los grandes medios de comunicación satisfacen esas necesidades manejando una variedad de periódicos que apoyan esos puntos de vista míticos, ya sean políticamente de izquierdas, de derechas, a la izquierda o a la derecha del centro, liberales, independientes, de ésta, de aquella o de cualquier otra posición disponible en la ‘diversidad dentro de la unidad’ de la mentalidad de la masa. Pero el núcleo central del cambio hacia la divulgación de una realidad banal reside en el control cada vez más centralizado de los medios. En cierto modo resulta preocupante enterarse de que la mayoría de las organizaciones mediáticas occidentales son propiedad de un puñado de corporaciones gigantes: News Corp; Viacom; Time-Warner; Disney; Vivendi Universal, y Bertelsmann. Por ejemplo, Disney (Walt Disney Company) es la mayor multinacional mundial de entretenimiento y medios de comunicación. Disney es dueña de las cadenas de TV: ABC, Disney Channel, ESPN, A&E, y Canal de Historia, así como de sus correspondientes filiales de edición, comercialización y exhibición. También es dueña de Walt Disney Pictures, Touchstone Pictures, Hollywood Pictures, Miramax Film Corp., Dimension, and Buena Vista International, así como 11 parques temáticos alrededor del mundo. A continuación, como segunda multinacional mediática mundial, figura News Corp con una gama increíble de canales de TV habituales y vía satélite, revistas, conglomerados de periódicos, y compañías de grabación y publicación desplegadas por todo el mundo, con una fuerte presencia en los mercados asiáticos. De igual modo, Time-Warner posee más de 50 revistas; un estudio de cine así como varios distribuidores cinematográficos; más de 40 discográficas (incluyendo Warner Bros, Atlantic, and Elektra); y varias cadenas de TV (como HBO, Cartoon Network, y CNN). Viacom es dueña de las cadenas de TV  CBS, MTV, VH1, Nickelodeon, Comedy Central, Paramount Pictures, y cerca de 2000 salas de cine, como parte de su imperio mediático. Asi mismo, Vivendi Universal es dueña del 27% de las ventas musicales en Estados Unidos a través de marcas como Interscope, Geffen, A&M, Island, Def Jam, MCA, Mercury, Motown y  Universal. También tienen Universal Studios, Studio Canal, Polygram Films, Canal+, y numerosas companies de Internet y telefonía móvil. Luego está Bertelsmann que, como una corporación mediática global, dirige la segunda compañía europea más grande de TV, radio y producciones (el grupo RTL) con 45 canales de TV y 32 emisoras de radio; la firma europea más grande de impresión y edición (Gruner & Jahr); la compañía comercial de edición y publicación de libros en lengua inglesa más grande del mundo (Random House); el club más grande del mundo de libros y música (Direct Group); y un servicio internacional proveedor de medios de comunicación  (Arvato AG).

En nuestro ambiente saturado de medios de comunicación a la gente se le permite vivir sus fantasías de una forma considerada como menos dañina; se le ayuda a aliviar la así llamada ‘ingrata tarea de las vidas repetitivas’. También se le suministra un espacio de conversación, un tema del que hablar con los amigos y/o los compañeros  de trabajo; o se le ofrece una zona de amortiguación con la que encubrir una familia que no se comunica. Y si el trabajo se convierte en un infierno, por lo menos tienes True Blood o Friends esperándote en casa en la pantalla de TV.

En lo que se refiere a los noticieros informativos de los medios de comunicación convencionales siempre es importante comprobar la fuente al leer una noticia; es decir, procede de una fuente independiente o es del tipo ‘según fuentes gubernamentales’, etc.  Los grandes medios de comunicación se alimentan principalmente de servicios globales de noticias; los dos más grandes son Reuters (ahora Thomson Reuters) y Associated Press. Una vez más esto constituye una centralización de los noticieros informativos, así como de las diversas y bien conocidas oficinas de prensa política. Cuando tales fuentes (especialmente las oficinas de relaciones públicas) diseminan información como ‘noticias verdaderas’ no hacen otra cosa que lo que Orwell parodiaba en ‘1984’ como Neolengua. Los medios independientes, tal como está ocurriendo con el paso de los años y la madurez en Internet, han servido para contra-neutralizar en parte el persuasivo y avasallador poder de la propaganda de los principales medios de comunicación. Por esta razón, en la actualidad, ya  existen esfuerzos concertados para restringir la naturaleza ‘salvaje’ y ‘sin censura’ de Internet. En otras palabras, eso significa que existe una importante voluntad corporativa y política de poner coto a Internet y colocarlo a la sombra del control corporativo y gubernativo/estatal, o al menos de vigilar su uso.

El aumento de las comunicaciones globales descentralizadas entre particulares ha sido lo que ha modificado el esquema de juego durante las dos últimas décadas. Internet en particular, así como otros tipos de medios de comunicación social, han desdeñado el aumento del número de individuos que buscan información entre ellos mismos lo que, a menudo, queda fuera del consenso de los diferentes estados nación. Esto ha dado lugar a un cambio en la gente en el sentido de alejarse de los de los sistemas de creencias y de los patrones condicionados de propaganda. Esta intervención desde la base hacia arriba ha comprometido seriamente las técnicas diseñadas por las autoridades gubernativas. Ya están en marcha esfuerzos para censurar aquellos lugares informativos que son críticos con el estado. Es por tanto imperativo que nuestros medios de comunicación independientes sean protegidos; nuestras redes sociales de libertad de expresión preservadas; y nuestro derecho a buscar y decir la verdad defendido. En un futuro verdaderamente democrático e igualitario no hay lugar para enmarañar nuestras mentes.

Kingsley L. Dennis

1 Bernays, E. L. (2004/1928) Propaganda. New York:  Ig Publishing.

2 Esta idea, al igual que la del neuro-marketing,  me la dio, en correspondencia personal, Darryl Howard, quién me envió su investigación ‘Advertising in the New Paradigm’ (Publicidad en el Nuevo Paradigma)  (Darryl Howard & Associates).

3 Quién quiera saber más sobre este tema debería indagar acerca de la Programación Neuro-Lingüística (PNL).

 

(*) Los conceptos ‘atractores’ y ‘pautas de atractores’ surgen con las teorías del caos y de los sistemas dinámicos y complejos: http://www.circpau.org/content/view/150/417/lang,es/ ; http://es.wikipedia.org/wiki/Atractor;

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