Lo más probable es que las próximas décadas se basen en potencialidades en lugar de en tendencias lineales, pronósticos y certezas. Un aspecto de-limitante de nuestra situación actual es la carencia de vocabulario para describir esas ‘potencialidades’, ya que nuestro vocabulario humano está orientado sobre todo a describir lo que es, más que lo que puede estar más allá de nuestros  términos de referencia actuales. Esto ilustra uno de los problemas fundamentales a los que nos enfrentamos en la actualidad: carecemos del vocabulario y la visión – independientemente de la cultura – para entender  más allá de nuestros modelos actuales. Lo que nuestra mentalidad actual termina por hacer es proyectar, o más bien ampliar, a partir de cosas ya ‘conocidas’, puesto que carecemos de las herramientas para conceptualizar las cosas ‘desconocidas’. En lugar de realizar un ‘acto de fe’ (como a menudo se ha denominado) o de carecer de la visión de una percepción incrementada, nos vemos tentados a recaer en el terreno que nos resulta más familiar. El resultado final es una proyección que es una versión expandida/extendida de los modelos actuales en lugar de un nuevo modelo. Esta tendencia, entre otros muchos patrones de pensamiento, ha sido la responsable de algunas decisiones nefastas en asuntos tales como, por ejemplo, la energía global. Adoptando este modelo de visión-expandida podemos advertir como la industria de la energía trata de trasladar el modelo de producción y distribución de los combustibles fósiles hacia la industria de los biocarburantes (agrocombustibles) y al hacerlo de retener la mayoría de las infraestructuras piramidales (de arriba-abajo) y controlar el suministro y la demanda. El resultado ha sido que la industria de los agrocombustibles ha devastado incalculables extensiones de tierra, la mayoría de las cuales pertenecían a comunidades pobres de países en vías de desarrollo. Esta mentalidad es indicativa de cómo las culturas humanas han funcionado durante milenios. En su núcleo subyace una forma de desidia visionaria. Y funciona como sigue:

Si adoptamos los métodos o las infraestructuras desarrolladas desde antes por un conjunto de gente/instituciones y/o contextos culturales, entonces este conjunto de ideas acabará por hacerse cargo del modelo actual y lo transformará como si se tratara de una reproducción de ideas del pasado. 

Esto se ha visto a lo largo de nuestra historia cultural; concretamente que cuando una institución adopta las estructuras y procedimientos de una organización previa termina por parecerse más a ésta que a sí misma. Esto se pone de manifiesto en nuestros sistemas económicos, culturales, sociales y políticos. Si han de florecer nuevos desarrollos e ideas originales en ese caso necesitan una estructura, unos métodos  y unos procedimientos totalmente  nuevos.  Las estructuras originalmente creadas para un tipo determinado de pensamiento producirán siempre los mismos resultados, aunque sea con un aspecto diferente. Ésta es en parte la razón por la que nuestra visión humana resulta insuficiente para percibir el futuro. Yo postulo que éste es el eslabón más débil en la cadena de la visión humana.  Buckminster Fuller lo resumió con nitidez cuando dijo: ‘Uno nunca cambia las cosas luchando contra la realidad existente. Para cambiar algo, construye un nuevo modelo que haga obsoleto el modelo existente.’ Bucky sabía muy bien que luchando contra el sistema existente de hecho estamos validando las estructuras y procesos que conformaron el mismo sistema al que nos oponemos.

Tengamos claro que los sistemas antiguos si no han sido modificados de acuerdo a factores específicos actuales no funcionan en los tiempos modernos. A menudo nos creemos el viejo adagio de ‘si nos funcionó una vez, volverá a hacerlo’. No obstante, estas son creencias primitivas y supersticiosas; y las creencias son simplemente eso – no son hechos ni necesariamente ciertas. Cuando nos enfrentamos con un tiempo o una época que requiere un cambio radical debemos empezar a entrar en un periodo de poda mental – una etapa de ‘recorte’ de nuestros obsoletos sistemas de creencias, ideas, prioridades, y excesos: una poda de nuestras falsas ilusiones. Si no lo hacemos corremos, como el aforismo chino describe acertadamente, el peligro de terminar exactamente adonde nos dirigimos.

Dirijamos otra mirada a esta situación citando algunas previsiones tecnológicas futuras que se plantearon en un artículo publicado recientemente en el New York Times ‘Predecir el Futuro de la Informática’

[1]. Según este cronograma (acordado por un conjunto de opiniones) podríamos tener lo siguiente:

2023 – Todo el mundo está telecomunicado: La colaboración a través de redes informáticas hace obsoleta la noción de un trabajo de 9 a 5, estimulando una redistribución de la población mundial basada en la facilidad para trabajar de forma selectiva y remota.

2143 – Un Mundo Post-Escasez: Sobreviene la abundancia. Las ciencias digitales y físicas  producen una abundancia tan grande que la riqueza pierde su sentido como diferenciadora entre las gentes.

2306 – Gobierno por Inteligencia Artificial: Por primera vez, una municipalidad será gobernada por una inteligencia artificial.

2722 – Sociedad Telepática: La comunicación basada en pensamientos sobrepasa a la comunicación escrita y hablada.

Estas especulaciones promovidas tecnológicamente son extensiones lineales basadas en las tendencias ‘conocidas’ de los ordenadores. Como muchos otros vaticinios futuristas no existen contextos o espacio para potenciales visionarios.  Y en concreto ¿cómo piensan esas personas que en el 2722 habremos conseguido llegar a una ‘sociedad telepática’? Siendo como es una previsión futura promovida tecnológicamente presumo que existirá algún tipo de nódulos inalámbricos implantados en el cráneo. La pregunta que debemos hacernos es: ¿qué haríamos en una sociedad telepática basada en las potencialidades de la alta tecnología? Por ejemplo, se ha documentado extensamente que varios proyectos gubernamentales y privados han estado trabajando sobre el fenómeno de la Visión Remota (VR) ya que, al menos desde los años 70, la Visión Remota tiene como objetivo desarrollar la capacidad de percibir eventos a distancia más allá de las limitaciones de tiempo y espacio. Un inmenso salto hacia delante de la evolución humana, podría pensarse – y aún así ¿cuáles han sido los principales usos de esta capacidad increíble? Pues bien, en el contexto de proyectos militares altamente confidenciales se entrena a la gente para espiar y buscar armas ‘enemigas’ e instalaciones militares secretas. También – esperemos – ¡para navegar alrededor de la luna! [2] ¿Es esto un anticipo de cómo se utilizarán nuestras capacidades de desarrollo?

El modelo de visión-extendida es por tanto una continuación de modelos actuales, los cuales a su vez se basan, o son formas pertinentes de, patrones más antiguos de pensamiento. La percepción humana todavía tiene que desarrollarse hasta un punto en el que sea capaz, de forma consistente y natural, de percibir patrones y potencialidades que están allende el futuro.

Los modelos lineales no funcionan ni pueden hacerlo más allá de ese límite; ésta es en parte la razón por la que nuestro vocabulario demuestra ser inadecuado incluso para empezar a conceptualizar las potencialidades que existen dentro de un modelo claramente diferente. En efecto, actualmente existe una redundancia y una incapacidad inherentes a nuestro lenguaje humano y a nuestros modos de comunicación. Estamos viviendo en un mundo en el que nuestros preparativos se han convertido en nuestros objetivos. Esto ya no resulta suficiente.

————————————————————[1] Publicado por primera vez ‘on line’ el 5 de Diciembre de 2011 – verificado por el autor el 23 de Octubre de 2012.

[2] Ver el testimonio de Ingo Swann, exmilitar con visión remota.

Descargar pdf – POTENCIALES FUTUROS