Entrevista con Kingsley Dennis

Autor: Jaime Leal Anaya

La época de Charles Darwin, hace ciento cincuenta años, y los comienzos de la teoría de la evolución de las especies, fueron tiempos críticos y caóticos de cambio en nuestra sociedad. Mucha gente se sintió horrorizada por la sugerencia de que evolucionamos a partir de los primates y no directamente del barro y la mano de Dios, aunque otros siguieron buscando nuevas formas de entender la estructura y los sistemas que nos hacen seres humanos, inteligentes y evolutivos, de la mano de nuestro libre albedrío y nuestras elecciones. Desde entonces se han hecho muchos nuevos descubrimientos científicos: el genoma humano, la comprensión del poder del cerebro y de cómo funciona, y el impacto real de nuestros pensamientos sobre nuestro medio ambiente y sobre nosotros mismos. Este conocimiento ha ampliado el ámbito de la evolución humana más allá de la mera biología para incluir, en la actualidad, la evolución de nuestra mente, nuestra conciencia, nuestra civilización y nuestra sociedad.

¿Cuáles son los agentes que ayudan a nuestra evolución consciente? ¿Cuáles son los factores que, aparentemente entre bastidores, de una forma maquiavélica y dirigida, parecen entorpecerla, enlentecerla o trabajar en su contra? ¿Cuáles son los instrumentos que debemos reconocer y poner en funcionamiento para ayudar a la humanidad a llevar a cabo su próxima etapa evolutiva – una evolución plenamente consciente?

SuperConsciousness  (http://www.superconsciousness.com/magazine) ha tenido la oportunidad de explorar estos temas con el experto en sociología, escritor y cofundador de WordShift International (http://www.worldshiftinternational.org/) Kingsley Dennis, PhD. Su último y reciente libro The Struggle for Your Mind, Conscious evolution and the Battle to Control How We Think (La lucha por nuestra mente, la evolución consciente y la batalla por controlar cómo pensamos) es una minuciosa y documentada contribución al actual esfuerzo global de muchos grupos y movimientos en el mundo que buscan un cambio real para construir una nueva sociedad y dar la bienvenida a una humanidad más evolucionada. Disfrútenlo!

SC: Podrías hablarnos un poco acerca de ti, de tus antecedentes, y de lo que te llevó a escribir tu nuevo libro, The Struggle for Your Mind?

Kingsley Dennis: Durante muchos años trabajé como sociólogo en la Universidad, de manera que he estado muy al tanto de los sistemas sociales, la consciencia de grupo y la consciencia individual, y también, a lo largo de mi vida, me he dedicado a la evolución consciente y a asuntos e intereses más espirituales. Viví y trabajé durante cinco años en Turquía, en Estambul, donde tuve contacto con tradiciones espirituales. Llegué a un punto en mi vida en el que deseaba combinar ambos elementos, mis antecedentes como sociólogo profesional y mi muy profundo interés personal sobre los estudios acerca de la consciencia y la evolución consciente. Quería reunir ambas cosas porque éste es un momento perfecto en el que estamos dispuestos a entender cómo estos conceptos trabajan juntos en lugar de separados. Yo formaba parte de un grupo Sufí Mevlevi en Estambul y pasé unos años en contacto con sus tradiciones y enseñanzas.

Durante cinco años me establecí en la Universidad de Lancaster, que está en el noroeste de Inglaterra. Era coordinador del Complexity Network Group (Grupo de Redes de Complejidad), así que estuve investigando sobre cómo las redes comunitarias online se iban reuniendo en una especie de consciencia colectiva usando los medios sociales de comunicación para conectarse y compartir sus experiencias. A partir de ahí sentí un intenso interés sociológico acerca de la experiencia humana y también sobre cómo la consciencia humana se iba haciendo más compartida, más global. Obviamente, eso desencadenó en mí el deseo de realizar investigaciones adicionales sobre los aspectos etéreos o no materiales de la consciencia y sobre cómo esto se estaba filtrando a través de nuestras tecnologías y nuestros sistemas sociales. Yo veía las tecnologías y los sistemas sociales como una manifestación externa de lo que ya está sucediendo a un nivel interno no material.

SC: El título principal de tu libro, The Struggle for Your Mind, en principio parece más una conquista personal. Pero el subtítulo — Conscious Evolution and the Battle to Control How We Think — amplía definitivamente la lucha personal hacia posibles influencias externas de control. ¿Podría comentar esto?

KD: Este es el meollo de la cuestión: el yo interno individual, y cómo ese yo se relaciona, corresponde o entra en resonancia con nuestro ambiente externo. Este ha sido un tema permanente a lo largo de nuestra civilización. Nosotros somos susceptibles o vulnerables a los impactos externos. Existen impactos sociales e impactos  tecnológicos y estamos desarrollando, especialmente en este siglo, un nivel de sensibilización y consciencia que cada vez se pone más de manifiesto. Pero para que haya una sociedad civil comunitaria, los estados nacionales y los gobiernos han  mantenido una gestión o control colectivo de la individualidad. En todas las sociedades colectivas han existido siempre ciertas estructuras sociales que se han usado para manipular e influir en los patrones de pensamiento. A veces se denominan ideologías. Lo que observo que está sucediendo a nivel individual es que existe una creciente toma de conciencia interior que cada vez se pone más de manifiesto. Esto se revela en nuestras vidas sociales a través de las protestas sociales que están ocurriendo por todo el mundo, y en la gente que está tratando de desarrollar estilos de vida alternativos. Cada vez están menos manipulados por lo que dicen el gobierno y  los medios de comunicación, y están desarrollando su propia conciencia. Esto supone una amenaza potencial para la autoridad y las estructuras de gobierno que existen en la actualidad. Yo le llamo a esto ‘el choque de mitologías’. Por un lado, intentando controlar la consciencia, el comportamiento y los patrones de pensamiento de las masas, está la mente antigua que es un sistema vertical, jerárquico, de arriba-abajo. Luego tenemos una distribución del conocimiento que es lateral, horizontal: la conectividad global, gente compartiendo información, gente reuniéndose por todo el mundo mediante redes virtuales y una consciencia creciente. Esto choca o entra en conflicto con los mecanismos de control, y eso es lo que está sucediendo ahora mismo.

SC: Hay muchas religiones fundamentalistas que creen realmente en Satán, en el infierno y las influencias demoníacas sobre nuestra evolución, lo que se corresponde con la historia metafórica sobre Satán y sus secuaces que aparece al comienzo de su libro. Resulta muy interesante cómo las propias religiones fundamentalistas han jugado un gran papel para evitar nuestra evolución consciente y prevenir que la gente piense libremente y explore diferentes opciones, a veces incluso nuevos descubrimientos científicos. ¿Cuál es su punto de vista sobre la religión en relación con el concepto de evolución consciente?

KD: La religión es simplemente otra institución social. El elemento inicial de la religión habría sido un impulso energético evolutivo, como el que existe tras el Cristianismo, el Judaísmo, el Islamismo. El impulso original habría sido muy beneficioso pero lo que sucede es que, con el paso del tiempo, en nuestro ambiente físico el impulso evolutivo cristaliza, se petrifica y pierde su poder cinético. A eso se le añade un sistema jerárquico; así, por ejemplo, la cristiandad y la Iglesia Católica se transforman en un sistema social jerarquizado. Entonces esos sistemas funcionan mediante una especie de polarización entre lo bueno y lo malo, la luz y la oscuridad. En cierto sentido la humanidad está condicionada hacia un mundo polarizado, aunque en las enseñanzas originales no exista tal polarización, y lo bueno y lo malo sean un aspecto de la misma energía divina. A lo que nos enfrentamos ahora es a algo que ha sido corrompido. Yo considero las instituciones religiosas sociales ortodoxas como una forma deteriorada de un impulso original. Cuando existe polarización, división, eso es un signo de que algo ha perdido su poder original. Esa polarización causa desazón, causa guerras, causa mucha muerte y caos. Lo que necesitamos hacer es ir más allá de la polarización de vuelta a la unificación. La consciencia es unificación. Las estructuras sociales polarización. Son dos cosas diferentes.

SC: En el título de tu libro utilizas tres palabras enigmáticas: mente, consciencia – evolución consciente – y también pensamiento. ¿Puedes decirnos si mente, consciencia y pensamiento son diferentes o la misma cosa?

KD: La consciencia, la mente y el pensamiento son cosas diferentes. Yo diría que la consciencia y la consciencia de la humanidad existen como algo externo a nuestros cuerpos físicos. Es por ello por lo que podemos hablar de consciencia colectiva o consciencia cuántica o campo akásico. Este es un campo energético de inteligencia, que existe más allá de lo físico. La mente es aquello a lo que podemos referirnos como el órgano o aparato físico que está en el cuerpo, que capta en la consciencia externa, y los pensamientos es lo que producimos a partir de ello. Por ejemplo, cuando enciendes la televisión, el programa de TV no está dentro, está fuera del televisor en forma de emisión. La TV es una antena que la capta, y la tecnología que hay en su interior es la que transforma esa emisión en imágenes. En esta analogía, la consciencia es la emisión, la mente es la antena de televisión, y el pensamiento es la imagen que resulta de ello.

SC: Haciendo referencia a las fuerzas externas que nos influencian, dices en tu libro que “esas fuerzas están al tanto del verdadero poder de la consciencia humana” ¿Qué es lo que es tan poderoso de la consciencia humana? 

KD: La consciencia humana posee una capacidad tan poderosa de interactuar con el medio ambiente material… La ciencia está comprobando realmente que vivimos en un ambiente energético y, por lo tanto, que la materia es una manifestación secundaria. Nuestra mente antigua diría que lo primero es la materia y lo segundo la consciencia. Pero éste ya no es un paradigma válido. Las ciencias herméticas dijeron durante siglos, yendo hacia atrás hasta Egipto, que el universo es mental. El universo, o lo que conocemos como universo, existe como una energía mental consciente. Si comprendes esto, la materia se forma a partir del poder de la consciencia intencional y el pensamiento enfocado.

Si pudiésemos desarrollar el poder de la consciencia podríamos participar de una manera mucho mayor en cómo la realidad y la materia se manifiestan a nuestro alrededor. Esto es muy peligroso si la gente no sabe cómo usarlo. Obviamente, para tener una sociedad gobernada, uno no quiere gente que intente manifestar su propia realidad y participe del mundo que les rodea con su propio sentido, porque son personas mucho más difíciles de gobernar. Así que hay fuerzas que están intentando mantener este conocimiento alejado de nosotros. Hace siglos este conocimiento solo se mantenía en las así llamadas escuelas de misterios. Los iniciados tenían que pasar por un largo entrenamiento para obtener ese conocimiento ya que es muy poderoso. Hoy día este conocimiento está siendo distribuido de una manera mucho más libre porque la gente está más preparada para entender esta realidad y comprender la verdadera capacidad del pensamiento enfocado. Las prácticas de meditación, las visualizaciones, son maneras de concentrar nuestro pensamiento. Usemos una metáfora o la analogía del laser. Si uno entra en una habitación y enciende la luz, la habitación se ilumina pero esa luz no es potente. Pero si dicha luz se concentra en un rayo laser entonces se puede llegar a hacer un corte a través de la pared de la habitación. El pensamiento es así. Si está disperso, no está concentrado y tiene menos poder. Si uno lo puede enfocar, entonces posee un gran poder que puede ponerse de manifiesto. La diferencia en lo referente a la consciencia es que nos estamos moviendo desde una consciencia dispersa hacia una forma concentrada que posee una mayor capacidad de interactuar con nuestro medio ambiente material.

La iluminación es un acceso al campo de la consciencia. Realizar ciertos ejercicios y enfocar nuestra intención – la llave principal es enfocarse en cómo pensamos y en nuestros procesos de pensamiento – nos permite acceder a la consciencia que existe fuera de nosotros. Las escuelas de misterios sabían que ésta era una forma muy poderosa de acceso a dicha consciencia, de manera que los iniciados tenían que pasar por un profundo entrenamiento. La capacidad de la consciencia de la gente cuando está concentrada es muy poderosa. Esa es la razón por la que no aparece de un día para otro. La gente tiene que trabajar consigo misma. Yo me siento desconcertado con ciertas enseñanzas Nueva Era que dicen que la iluminación llega con facilidad, que para tener una consciencia expandida basta simplemente con que nos sentemos y meditemos durante media hora cada día. No es así, una consciencia expandida supone un trabajo real sobre uno mismo, un cambio interno real, porque es una herramienta poderosa de pensamiento intencional enfocado. Cada vez más gente se está dando cuenta de esto y se lo toma en serio mediante mucho trabajo interno. Vamos a ser testigos del aumento en la tierra del número de personas con consciencia incrementada, especialmente entre la generación más joven.

SC: Hablas sobre las diversas fuerzas que evitan o enlentecen nuestra evolución consciente. ¿Dices que esas fuerzas apuntan hacia los espacios remanentes de libertad de elección y libre albedrío? ¿Podrías comentar como nos va en este momento de nuestra evolución, en esta batalla por la libertad de elección y el libre albedrío? 

KD: Existen estructuras dominantes de gobierno que quieren controlar todos nuestros patrones de pensamiento. De manera que no disponemos de tiempo ni espacio para situarlos en la conciencia consciente. Lo que veo que está sucediendo es que estamos atravesando un periodo de transición en el que no solo nuestras estructuras sociales, como la economía y otras similares, están cayendo o desmoronándose sino que además, en estos momentos, existe una energía creciente que está adentrándose en la tierra. Estos son tiempos de evolución.

Mi manera de entenderlo es que nuestro ADN está siendo receptivo a esas energías crecientes que están llegando a la tierra. Lo que sucede es que el ADN emite un campo electromagnético de energía. Según los biofísicos el ADN es un cristal líquido que emite bio-fotones de modo que es muy sensible a la energía externa ambiental. Debido a ello, ese medio ambiente de energía creciente está impactando nuestro ADN. Así que tenemos agentes de cambio, personas que se están haciendo más conscientes del entorno exterior y de los cambios que están sucediendo. Pero sólo son personas esporádicas, no es un movimiento de masas. Muchas de las personas más jóvenes están naciendo y creciendo dentro de un entorno con una energía diferente. Si uno nace en un ambiente energético diferente, su ADN reaccionará y responderá de manera diferente. De modo que muchas de las personas más jóvenes están ‘cableadas’* para un entorno energético distinto y piensan que algo no va bien. Si van a la escuela, no prestan atención porque la educación que les damos no les colma. Desafortunadamente nuestras instituciones educativas les están dando drogas como el Prozac u otras para el Trastorno por Déficit de Atención. Esto es totalmente  incorrecto porque nuestra generación más joven no necesita drogas, lo que necesita para alimentarse es una nutrición social diferente, una nutrición espiritual diferente. Esta gente será la oleada inicial de una nueva generación que se rebelará y no aceptará las viejas estructuras, la mente antigua. Pensarán de forma diferente. Si no cambiamos nuestras estructuras educativas no podremos hacernos cargo de estas nuevas generaciones de niños. Pienso que en unos 20 años, hacia el 2030, veremos una joven generación de alrededor de 20 años de edad que reaccionará y responderá de manera muy diferente al mundo de hoy y que incorporará el cambio.

SC: ¿Te refieres a movimientos como la Primavera Árabe y la Revolución Egipcia que empezaron a recorrer Facebook, los medios sociales y la juventud durante los dos últimos años? ¿Fue todo esto parte de esa evolución consciente de la que habla?

KD: Pienso que son las primeras oleadas y la tecnología es muy interesante porque  mucha gente de la generación más joven la entiende inmediatamente. A muchos de nosotros, especialmente, a la generación de más edad, nos preocupa que la tecnología sea usada para controlar a la gente, lo que de hecho sucede. Estamos diciendo que la tecnología hace iletrada a la generación más joven, etcétera, pero por otra parte, esa generación la está usando de una manera muy diferente, como sucede con los movimientos de protesta social y la Primavera Árabe. Están usando la tecnología para reunirse y formar los grupos de protesta. Están ‘cableados’ de forma diferente. Observan la tecnología y dicen, “Espera un momento. No voy a usar esto para que me controle. Voy a usarlo para conectarme con mis compañeros y compañeras.”  De modo que ésta es una manera diferente de pensar. Es la mente antigua frente a la mente nueva. La gente joven lo está haciendo realmente por y para sí misma y usan la tecnología para empoderarse, y esto es muy interesante. De acuerdo con la neurociencia, tenemos neuroplasticidad. Nuestras ondas cerebrales, nuestros patrones cerebrales, pueden cambiar según cómo los usemos. Si usamos la tecnología de una manera diferente, realmente podemos ‘recablear’ nuestros trayectos neuronales para entender la tecnología de una manera distinta.

SC: Esa es una parte fascinante de su libro, en la que hablas acerca de la evolución cultural, la evolución neurogenética, y luego la evolución consciente. ¿Puedes describir lo que son estos tres tipos de evolución? 

KD: Nuestra concepción general de la evolución es la evolución biológica, la antigua evolución darviniana. Se trata de un proceso lento a lo largo de muchísimas generaciones. El cambio biológico se produce de esta manera. Luego está la evolución social/cultural en la que nuestros artefactos, nuestra literatura, nuestro pensamiento se transmiten mediante libros, ideologías y religiones. Cada generación puede aprender los patrones previos de conocimiento. Esa es la evolución social/cultural que transmitimos. Hoy día podemos leer un libro que alguien escribió hace cien años y aprendemos de él. Es una forma más rápida de evolución que la darviniana.

La tercera etapa es la evolución neurogenética. Nuestro ADN está siendo modificado por nuestro cambiante entorno energético terráqueo. El diez por ciento del ADN se usa para fabricar proteínas, es la parte que conocemos como ADN. El 90 por ciento restante a menudo se denomina, erróneamente, ADN basura. Pero este ADN responde al ambiente y es parte de nuestro campo energético alrededor del cuerpo. Si nacemos en un mundo que tiene una rúbrica energética diferente, el ADN responderá de forma distinta y transmitirá información al niño de manera diferente. El niño responde de inmediato al ambiente. Bruce Lipton se ha referido a esto con el término de proceso  epigenético en la evolución (**). De modo que las células de nuestro cuerpo, nuestro ADN pueden realmente cambiar dentro de una misma generación.

La evolución biológica puede tener lugar a lo largo de muchísimas generaciones. La evolución social/cultural puede suceder a lo largo de una sola generación mediante la transmisión de información a la siguiente generación a través de la literatura, las películas, la religión, etcétera. Pero la evolución neurogenética puede ocurrir dentro de una misma generación y esto es una “gnosis”. Gnosis es conocimiento interior, que captamos y que será muy efectivo durante unas cuantas generaciones de la evolución humana.

SC: ¿Qué es eso de la neuro-censura que mencionas en tu libro?

KD: Esto se remonta a la programación usando neuro-significantes y a la propaganda  publicitaria, ambas muy eficaces. En la actualidad, el marketing neuronal es un área muy popular de la publicidad. Si se anuncia un filme que ha ganado un Oscar, la película detentará ese gran Oscar dorado que es un significante muy visual porque el cerebro responde a esas imágenes. Si tiene anuncios que muestran cachorritos moviendo la cola, o gatitos ronroneando, eso desencadena una respuesta emocional. De igual modo, cuando se trata de políticos, hablar de “esperanza”, “cambio”, “Sí, nosotros podemos”, es usar potentes significantes que el cerebro capta. Los anunciantes y los relaciones públicas son gente muy inteligente y lo que hacen es que en primer lugar experimentan sobre cómo reacciona el cerebro a los significantes. Usan electroencefalogramas, captan los impulsos electromagnéticos del cerebro. Ponen a una persona frente al televisor y escanean cómo reacciona el cerebro a esas señales y saben que las respuestas emocionales, las respuestas lingüísticas eluden el cerebro y producen una respuesta subliminal en el individuo. Cuando vemos la televisión sabemos que nos están apuntando como a una diana para que tengamos una determinada reacción que a menudo es inconsciente. Los políticos usan esto mucho. También se usa en PNL, Programación Neurolingüística. Reaccionamos al lenguaje, los estímulos emocionales, los visuales, pero todo ello está sumamente programado. No es casual que usen esas imágenes, que los políticos utilicen esas palabras. Se han probado antes para asegurarse de que desencadenan una respuesta muy potente. Si quieres leer algo más sobre esto busca en Google neuromarketing. Está sucediendo ahora mismo y es una tecnología muy sofisticada.

SC: También mencionas que las tradiciones esotéricas y espirituales usan la intención consciente como una herramienta para la mutación del ADN y la evolución, que las prácticas espirituales pueden tener realmente un efecto sobre nuestro físico. Cuéntanos más sobre esto.

KD: Las tradiciones espirituales siempre supieron la influencia que la mente tiene sobre nuestra estructura celular o ADN pero hace siglos no disponían del vocabulario que tenemos ahora. El ADN aún no había sido descubierto, así que no podían hablar de él. Lo que las enseñanzas esotéricas espirituales tradicionales hicieron es introducir cosas como la oración, los mantras, las visualizaciones. Usaban ciertos colores como por ejemplo meditar en una habitación con ciertos colores, o ciertos sonidos o determinados olores. Esto produciría un impacto sobre nuestro estado interior. Piensen en ello en los términos de la ciencia moderna. Si tenemos un mantra o  Dhikr, si repetimos una y otra vez ciertos sonidos, determinadas palabras, todo ello produce una estructura vibrante. Las palabras son vibraciones, los sonidos, los colores son vibraciones y el ADN es un campo de energía electromagnética. Por lo tanto, se ve influido por la vibración. Al estar en ese estado meditativo estamos enviando ciertos impulsos al interior de nuestra estructura celular y eso puede tener un efecto sobre nuestro desarrollo, comprensión, y consciencia. Las antiguas tradiciones realmente entendían muy bien, pero que muy bien, la ciencia de nuestra estructura celular. Sólo que no disponían del vocabulario para explicarla.

SC: En tu libro hay una gran línea de discurso que sostiene que el ser humano es realmente un proyecto inacabado. En conexión con esta idea, describes la habilidad psíquica de manera muy diferente a la de la concepción convencional. Consideras como desarrollo físico el estar abierto a nuevas ideas, a pensamientos creativos y a conceptos visionarios, así como a un impulso de autorrealización. ¿Puedes decirnos por qué?

KD: Me refiero al ser humano más en términos del devenir humano, porque el cuerpo humano es una estructura física que está increíblemente bien elaborada pero, al mismo tiempo, la consciencia es un elemento que opera a través del cuerpo. Nuestro acercamiento a la consciencia no es un proyecto acabado. Podemos abrirnos y desarrollar nuestra aproximación a una mayor consciencia. Este es también el proyecto inacabado. Siento que es parte del por qué estamos aquí, en el planeta tierra, para fomentar nuestro acceso a la consciencia superior y filtrarla hacia el planeta y también para desarrollar nuestras estructuras y sociedades siendo filtros y procesadores energéticos.

Estamos “deviniendo” en el sentido de nuestro creciente acercamiento a eso. Cuando tenemos un acceso incrementado, comenzamos a tener lo que podríamos llamar anomalías. Por ejemplo, hace 100 años el gran estudio Consciencia Cósmica de Richard Bucke. Este trabajo describía esas primeras personas que tenían experiencias transcendentales y que no sabían cómo interpretarlas. Esas experiencias trascendentales son los signos iniciales de que estamos abriendo nuestra percepción consciente y manteniendo contacto. Yo llamo a eso “pulir el puente”. Pulir el puente desde nuestro propio sentido del yo hasta el gran yo superior, y cuanto más pulamos el puente mayor será el aflujo de experiencias físicas.

Mucha gente descubre que tiene una inspiración entre la vigilia y el sueño. Esos son los estados en los que podemos relajar la mente ya que la mente está constantemente hablándose a sí misma, parloteando. Eso supone una interrupción entre la consciencia o consciencia superior y lo que filtramos en nuestros cuerpos, nuestras mentes. Hay ciertos estados en los que tenemos un mayor acceso psíquico a estos estados de consciencia.

Siento que estos estados se están desarrollando cada vez más. Hoy día, a muchos niños pequeños se les ha llamado niños índigo o nombres similares porque ya tienen  un mayor acceso y una consciencia más elevada de estos estados psíquicos. No quiero hablar de estos estados psíquicos como si fueran algo esotérico; quiero decir que son la nueva normalidad. Inicialmente pueden ser anomalías, pero todos los cambios de paradigma comienzan con anomalías y durante los próximos años más  de nosotros, tú mismo, yo, la gente corriente va a tener flashes de inspiración, destellos de instantes trascendentales. Es la nueva consciencia haciéndose más consciente, manifestándose, y esto va a convertirse en la nueva normalidad. No deberíamos hablar de ella como si fuera misteriosa o extraña o Nueva Era. Nuestro papel es intentar  normalizar el nuevo “humano deviniendo”.

SC: ¿Por qué no hemos sido capaces, colectivamente como civilización, de emerger del estado de sedación, del estado de amnesia que mencionas, a pesar de toda la buena voluntad que existe sobre la tierra?

KD: No se trata simplemente de darle al interruptor de la luz y que todo el mundo se despierte. Si todos despertasen, la sociedad se colapsaría. Sueña extraño pero es verdad, porque tenemos que cambiar o transitar hacia una nueva sociedad de una manera más gradual. Habrá gente despertando en diferentes momentos y participando en esta mudanza. Algunas personas de esta generación quizás no lleguen a despertar en esta vida. Se trata en parte de influencias del exterior y en parte de trabajo interno. No es simplemente un regalo. Tenemos que trabajar en ello, ser conscientes de ello. Lo primero es que debemos darnos cuenta de que somos seres conscientes y de que somos humanos deviniendo en este mundo físico en 3-D.

Cada vez más gente será consciente de esto y despertará pero no toda a la vez. No funciona así. Si todo el mundo despertase a la vez los sistemas se colapsarían. La gente no iría a trabajar, no aceptaría el sistema económico. No beneficiaría a la sociedad. Debemos cambiar de una manera que sea beneficiosa para nuestro mundo externo en armonía con nuestro mundo interno. No se trata de un shock eléctrico. Se trata de una comprensión y una consciencia graduales con las que podamos trabajar. La realización espiritual debe ser aplicable a nuestro mundo externo.

SC: Dices que la humanidad está en un umbral, un periodo de transición, pero que no ha alcanzado el punto de inflexión. ¿Alcanzaremos pronto ese punto de inflexion? ¿Cómo se nos contempla?

KD: Lo que yo digo es solo mi intuición personal y mi sensación es que alcanzaremos el punto de inflexión. No se necesita una mayoría de gente para ello. De hecho, solo se necesita una minoría pero necesitamos una minoría de gente consciente que esté enfocada y pueda proyectar su consciencia sobre nuestro entorno exterior. Pienso  que, especialmente, los diez próximos años van a ser una especie de periodo perturbador en el que habrá mucha gente que despierte pero que se sienta trastornada por la realidad de la situación. Cuando uno se da cuenta realmente de lo que está pasando, de cómo funciona el mundo en realidad, de cómo estamos programados, cómo estamos tan condicionados, cómo nuestra matriz social intenta manipularnos y lavarnos el cerebro, resulta muy inquietante. Al principio puede ser un shock y a continuación tenemos que trabajar con ello para incorporar una nueva comprensión, un nuevo pensamiento, para hablar con nuestra familia, nuestros amigos, nuestras comunidades y hacer nuestro trabajo. Pienso que aunque este shock inicial puede llegar, el punto de inflexión llegará. Imagínate hace 10 años teniendo esta conversación. Habría sido muy difícil. Yo no puedo hablar con mis abuelos de estos temas porque me miran con extrañeza. Incluso mis padres me miran con cierta  perplejidad, pero si hablo con gente como tú o personas de nuestra generación o más jóvenes, lo entienden. Es un signo de que nos estamos moviendo hacia un punto de inflexión.

SC: En tu libro te refieres a algunas cosas de la cultura Maya y sus enseñanzas. ¿Cómo ves las diversas profecías y tradiciones de cambios drásticos que sucederán en el 2012 en relación con lo que estás comentando?

KD: El movimiento del 2012 es muy difícil de ignorar y creo que es un ejemplo de polarización y que, por un lado, las antiguas tradiciones indígenas como la profecía Maya, pero no sólo las Mayas, sino también las Aztecas y las Hopis, han descrito los diferentes ciclos, las diferentes etapas, y 2012 es astronómica y astrológicamente significativo. Lo importante es que representa un momento definitivamente positivo en el cual necesitamos empezar a cambiar nuestros paradigmas y nuestro pensamiento. Es el momento de catalizar una nueva consciencia

El 2012 pasará. Pasará, no será el fin del mundo. Para mí es un marcador importante porque cuando pase la gente dirá, “Vale, todavía estamos aquí. El mundo sigue siendo un poco caótico, así que ¿qué hacemos?” “Bien, ahora es el momento de esforzarse, de trabajar en el mundo y en uno mismo, de trabajar en la consciencia. Puesto que no ha llegado el final, tenemos que mirar hacia el futuro”.

Por otra parte, en el libro hablo de lo que llamo el Meme Argamedón (***). Hay muchos elementos en la sociedad que han usado el año 2012 del Calendario Maya para infundir miedo en la gente: que va a suceder ese cambio de polarización, que vamos a perder continentes, y que ocurrirán muchas muertes. Cuando uno tiene miedo se desempodera. Entonces la gente cede su responsabilidad y dice, “Vale, tengo miedo. Les doy la responsabilidad a los gobiernos. Que lo resuelvan ellos”. Esto es peligroso. Siento que ha habido una manipulación interesada del 2012 para generar inseguridad y miedo. Pienso que es responsabilidad nuestra usar el 2012 como un marcador positivo diciendo que cuando se termine todavía estaremos aquí, que es el momento de ponernos a trabajar y a usar la consciencia para el mejoramiento de nuestras sociedades, que es la intención original de la profecía Maya. Un nuevo mundo está naciendo y es el devenir humano, no el final de la humanidad.

SC: Dices que la humanidad será forzada al cambio y que la manera en la que actuemos al respecto será una medida de nuestra madurez como especie. Si realmente depende de nosotros, entonces ¿cómo nos irá en este momento de cambio y transición en nuestra evolución?

KD: es totalmente así. Somos una familia colectiva. No importan tanto nuestras circunstancias físicas o nuestro estatus. Somos una especie colectiva llamada humanidad y la tierra es nuestra responsabilidad como custodios colectivos. ¿Por qué queremos entregar nuestro poder? ¿Por qué queremos decir , “Oh, hay una elite minoritaria que controla los gobiernos y las instituciones financieras y las corporaciones. Ellos lo resolverán”. No, es totalmente al revés. Ahora necesitamos comprender que la humanidad tiene la responsabilidad colectiva de actuar, tanto colectiva como individualmente, para recuperar el poder para nosotros mismos y trabajar con la tierra, trabajar en armonía con las estructuras medioambientales, y entender cómo funciona la evolución.

Pienso que ha habido una manipulación interesada del 2012 para generar inseguridad y miedo. Siento que es responsabilidad nuestra usar el 2012 como un marcador positivo diciendo que cuando se termine todavía estaremos aquí, que es el momento de ponernos a trabajar y a usar la consciencia para el mejoramiento de nuestras sociedades, que es la intención original de la profecía Maya. Un nuevo mundo está naciendo y es el devenir humano, no el final de la humanidad.

La evolución funciona mediante la participación. El humano “deviniendo” es el ser humano responsabilizándose. Puede que no tengamos elección sobre lo que pase en la tierra. La tierra está cambiando, habrá cambios físicos, cambios en los ciclos del agua, cambios geográficos y geofísicos, tales como terremotos, que es la misma tierra realineándose. No podemos controlarlo ni deberíamos hacerlo pero si podemos responder ante ello. La señal de nuestra integridad, el signo de nuestra madurez como especie no consiste en intentar controlar las cosas sino en responder a los eventos con consideración, compasión, equilibrio y armonía con nuestro medioambiente y la humanidad.

* N.T.: ‘Cableadas’ (hard-wired en el original): en el sentido de diseñadas, programadas.

** http://www.youtube.com/watch?v=cjMUKsg5_Jk  y más detallado en: “Hacia un nuevo concepto de evolución” (Eduardo Fernández Valiente. Universidad Autónoma de Madrid)

*** ver Meme y Argamedón

Descargar pdf – Luchar por nuestra evolución consciente – SuperConsciousness entrevista