Vamos a ser testigos de una generación de gente joven que mostrará un anhelo de mejoramiento humano que dará fruto gracias a una acción intensificada destinada al cambio social, político y ecológico. Cada vez más jóvenes crecen experimentando relaciones sociales que trascienden tanto el espacio y el tiempo como las culturas, las fronteras nacionales y las ideologías locales. Esto podría explicar el aumento en los países desarrollados del número de jóvenes implicados en proyectos comunitarios y sociales y ONGs; como, por ejemplo, pasar un año cooperando en una cultura extranjera con el fin de aprender, experimentar y ofrecer ayuda. A pesar de que pueda parecer lo contrario, el voluntariado entre los jóvenes está aumentando. Incluso se están poniendo en peligro – en zonas de conflicto – para defender valores de paz, justicia, igualdad y derechos humanos. Mentes jóvenes de todo el mundo exigen que todos los pueblos dispongan de un acceso justo y equitativo que les permita participar en una comunicación abierta y con libertad de expresión. Y parece que, a medida que nuestra(s) generación(es) actual(es) vaya(n) ‘despertando’ progresivamente, muchas más mentalidades creativas se irán uniendo a la conversación global.

En 2012 la población planetaria era de alrededor de 7.000 millones y el porcentaje de usuarios registrados en internet del 33%, un incremento de más del 500% respecto a la década previa. Para el 2020 se estima que la población mundial rondará los 7.800 millones y de ellos el 66 % serán usuarios de internet – es decir, algo menos de 3000 millones de personas se unirán por primera vez a la conversación global por todo el mundo. En otras palabras, cerca de 3.000 millones de nuevas mentalidades estarán conectadas al flujo de información, lo que supone muchos millones de personas jóvenes creativas, solucionadoras de problemas, innovadoras y visionarias. Aún más, la mayoría de esas mentes procederá on-line de Asía, Oriente Medio, y de los así llamados países en vías de desarrollo. Serán, en gran medida, mentalidades jóvenes; mentes con necesidades y con afán de mejoramiento social. ¿Podemos siquiera imaginar el potencial colectivo de estas nuevas mentes creativas, muchas de ellas pensando al margen de lo establecido y fuera de los viejos modelos?

Resulta significativo que en tiempos de relativa estabilidad social, la consciencia humana juegue un papel menor en el comportamiento social. Sin embargo, cuando una sociedad alcanza los límites de su estabilidad los sistemas socio-culturales son sensibles y responden incluso a mínimas fluctuaciones en la consciencia de sus ciudadanos. En esas épocas, los cambios de valores, conjuntos de creencias, percepciones, etc., tienen una gran influencia sobre el rumbo ulterior de la situación social. En tiempos de inestabilidad social, la consciencia humana se convierte en un estímulo y un catalizador significativo del cambio. Esta es la razón por la que resulta imperativo que la humanidad, en lugar de verse coaccionada o condicionada hacia una seguridad basada en el miedo que se oponga al cambio, se enfoque colectivamente hacia un desarrollo positivo, un mejoramiento. No deberíamos subestimar la capacidad de la mente humana para adaptarse y evolucionar de acuerdo a los impactos e influencias sociales y ambientales.

Nuestro sentido actual de auto-consciencia ha evolucionado claramente para enraizarnos en un mundo colectivo de relaciones y redes sociales ampliadas. Podría decirse que la humanidad se ha ‘cableado’ biológicamente para acceder a conexiones y redes de comunicación extendidas. También estamos ‘cableados’ para adaptarnos físicamente en respuesta a la experiencia – con esfuerzo intencional, consciencia y diferentes patrones de concentración pueden aflorar en nuestros cerebros nuevos desarrollos neurológicos. A esta capacidad para crear, a partir de la experiencia, nuevas conexiones neuronales y con ellas nuevos conjuntos de habilidades mentales se le ha denominado neuroplasticidad. El cerebro humano actual tiene que responder al aumento increíble de energía e información que está fluyendo a través de nuestros entornos e integrándose en nuestras experiencias culturales. Siendo conscientes de nuestras experiencias y de los impactos e influencias ambientales podemos alcanzar una mejor comprensión de cómo nuestro cerebro y nuestro pensamiento transforman sus patrones.

Así que, el modo en que enfocamos nuestra atención y nuestra consciencia moldea en gran medida la estructura de nuestros cerebros. Más aún, la capacidad de desarrollar nuevas conexiones neuronales permanece disponible a lo largo de nuestra vida y no sólo durante los años de formación juvenil. Este conocimiento nos anima a cultivar nuestra atención plena (mindfulness), nuestra auto-consciencia y nuestra relación empática con los demás. La neuroplasticidad  también nos estimula a ser más reflexivos acerca de nuestras redes humanas y a desarrollar aquellas habilidades sociales que subyacen a la empatía y la compasión. Precisamente estas nuevas ‘conexiones cableadas’ son las que se están activando a medida que cada vez más individuos ‘despiertan’ a lo que está pasando en nuestras sociedades, nuestras comunidades y nuestro planeta. Tales conexiones compartidas abren brecha en las  fronteras culturales y nacionales y nos fuerzan a auto-reflexionar sobre nuestra identidad, nuestros valores y nuestra ética.

En estos momentos tenemos una oportunidad de cambio y mejora como nunca habíamos tenido en nuestra historia reciente, lo que significa también que tenemos la responsabilidad; y puede que ambos factores no vuelvan a estar presentes exactamente en el instante preciso en la que son tan necesarios. Durante estos años la especie humana puede ser testigo de un aumento de la intuición y la empatía, de una mayor conectividad con el mundo y con sus gentes, y de una sensación de ‘saber’ qué cambios son necesarios. Más aún, dentro de cada persona hay una sensación creciente de un todo cósmico mayor: la comprensión de que la humanidad existe y evoluciona dentro de un universo de gran inteligencia y significado, lo que sirve para dotar a la humanidad de un impulso espiritual más profundo. A medida que emerja una nueva mente empática global, la gente de todo el mundo crecerá con nuevas manifestaciones de atención plena (mindfulness), más solidarias, relacionales y compasivas. Es probable que el siglo XXI sea la época que alumbre y nutra esa consciencia evolutiva.

Por todo el mundo, muchos de los más jóvenes no aceptan el condicionamiento social de enfado, miedo e inseguridad de sus generaciones pasadas. Quieren tender la mano al cambio y al mejoramiento. Alrededor del mundo existen ejemplos de jóvenes que rechazan la mentalidad de las generaciones de sus mayores. Especialmente en zonas de conflicto, en las que las mentes juveniles se ven restringidas a odiar incondicionalmente a enemigos permanentes, existe una fuerte oposición contra esa vieja programación. Los más jóvenes están tendiendo la mano allende las fronteras artificiales para comprometerse con el así llamado ‘enemigo’ e iniciar un nuevo diálogo de paz y reconciliación: son conscientes de que la mentalidad de conflicto no tiene futuro y será dejada atrás si no logra aceptar el cambio. Mientras muchas de las viejas mentes programadas pensaban que el futuro significaba instalar fronteras y mirar a los ‘otros’ con ojos de sospecha, muchos jóvenes lo ven de forma diferente. Podemos observarlo en los movimientos juveniles de todo el mundo a medida que por todas partes surge un cambio en su mentalidad. Esto es especialmente cierto en los territorios del Medio Oriente donde los regímenes restrictivos se están encontrando con una creciente demografía juvenil que no acepta las viejas mentalidades y los métodos de antaño. Todos los jóvenes quieren lo que todo el mundo – paz, justicia, igualdad, libertad, etc. Existe una nueva primavera en el planteamiento de jóvenes, tecno-expertos, con mentalidades energéticas que eluden los viejos modelos. En los años venideros – al menos durante las dos próximas décadas – veremos cada vez más los signos de cambio de la vieja guardia (¡los dinosaurios!). Y en esta ocasión no serán reemplazados por quienes tienen la misma consciencia. Con el cambio generacional veremos la transición gradual a una época de individuos que piensan, sienten y se conectan de forma diferente, y que querrán trabajar por un mundo diferente.

Está surgiendo una nueva narrativa en la que cada persona está integrada en una visión de conjunto: el trayecto de cada uno forma parte del camino de la totalidad. Esta nueva historia nos refiere que existe la posibilidad de que la humanidad se comprometa en la creación consciente de su camino hacia delante, con armonía, equilibrio y respeto a todos. Esta nueva narrativa es parte de la mente empática de la humanidad en evolución, una mentalidad que nos impulsará a buscar mayor conectividad y sentido en nuestras vidas. La historia humana más reciente es aquella en la que somos nosotros quienes creamos la historia del futuro.

Descargar pdf – Despertar a Nuestra Mente Empática (Parte 3)