El año 2023 está llegando a su fin, y ha sido un viaje desenfrenado. Enumerar todas las perturbaciones y disonancias que se han producido en el mundo (en el Teatro del Absurdo, como suelo referirme a él) me llevaría más espacio del que tengo aquí, y tampoco quiero dárselo, al menos no «mi» espacio. Prefiero utilizarlo para centrarme en asuntos que atañen al auténtico ser humano, en lugar de dedicar tiempo y espacio a enumerar las maquinaciones de personas/grupos con poca o ninguna consideración hacia el verdadero ser humano. Tampoco quiero aprovechar este «fin de año» para hacer predicciones para el año que viene. Las predicciones se están convirtiendo en una moneda de cambio de poca estima y escaso valor en el seno de la esfera mediática que nos envuelve. No obstante, para que me sirva de guía, diré algo genérico: es probable que durante el próximo año haya un «aumento» del desorden y la disonancia. Y por esa razón, cada uno de nosotros ha de dar un paso adelante hacia sí mismo; y podemos hacerlo en parte alejándonos del camino vibratorio del caos y el miedo que se está escenificando en todo el mundo. Tenemos que dar un paso atrás para permitir que se desarrollen ciertos procesos más grandes, y esto necesitará tiempo. En mi más reciente charla de Perspectives hablo de ciertos pasajes visionarios que están en un libro llamado Approach to Reality[i]. Estas visiones hablan de tal proceso de limpieza:

… este proceso se estaba llevando a cabo en toda la tierra, como un fuego purificador, o una gigantesca operación de seguridad. Los impulsos desviados y todos los elementos que producían corrupción, depravación, corrosión, destrucción, enfermedad y distorsión eran cortados de raíz y «quemados» sin piedad. Podría equipararse a un jardinero decidido a liberar su jardín de todos los parásitos, a podar la madera muerta y a acabar con el crecimiento fúngico. Una limpieza planetaria.

Esta imagen de una «limpieza planetaria» es adecuada para nuestros tiempos. Es necesario deshacerse del «crecimiento fúngico», del mismo modo que un jardinero trabaja para eliminar los «parásitos» de su jardín. Sin embargo, durante esta limpieza, hay que tener cuidado de no dañar las «buenas cosechas» del jardín. Como sigue relatando esta misma visión:

… Vi que el residuo, demasiado estrechamente ligado a la humanidad como para ser destruido sin dañar a los inocentes, seguiría floreciendo durante un tiempo, dando la impresión errónea de que la corrupción había triunfado, como en el pasado, si bien solo se alimentaba y crecía de la energía aprisionada en su propia sustancia, como la savia en una rama cortada, y cuando esta se gastaba, en el apogeo de su poder, se derrumbaba y desintegraba rápidamente; porque sus raíces habían desaparecido; sus tuberías estaban cortadas; ya no podía vampirizar y subvertir la fuerza vital de la humanidad.

Para no eliminar a los inocentes junto con los parásitos, este proceso no debe hacerse apresuradamente, sino con la correcta adecuación. Y por ello, parecerá que la limpieza no se lleva a cabo, y dará la impresión de que la corrupción ha triunfado. Sin embargo, no lo ha hecho: ya está «muerta», solo que continúa pujando hasta que se agota la última de sus fuerzas, porque ya no está conectada a ninguna fuente de energía (como una rama cortada). Finalmente, con sus recursos internos exhaustos, colapsará y se disolverá. La bestia está en las últimas.

Lo que estamos presenciando es «la demolición y limpieza de todo lo que no es necesario: lo anticuado, lo peligroso, lo feo, lo burdo». Y esta visión continúa diciendo que:

La intensificación de la vibración, o la aceleración, o la «afluencia de luz» –como quiera que se denomine– anuncia cambios generalizados, ya que esta poda y regeneración, más el agotamiento del karma residual, es eficaz en todos los niveles, y dará lugar a cambios en la población, al colapso de las sociedades, y a un nuevo impulso al que toda la vida debe responder. En esto consiste la separación del trigo y la paja. Aquellos que llevan en su interior la «semilla» despierta, avanzarán por la vía del tiempo, y aquellos en los que aún duerme, continuarán de nuevo en la misma ronda. Como era al principio, es ahora y será siempre.

Y aquí tenemos otro paso adelante: la aceleración del cambio vibratorio (de «poda y regeneración») que conducirá al desorden y el desbarajuste social para que surja un nuevo ímpetu de vida. Y esto, según la visión, marcará la «separación de caminos» entre aquellas personas que puedan comprender y sentir intuitivamente este nuevo ímpetu abriéndose paso a través de la actual capa superficial del suelo, y quienes sigan atascados en sus angustias, sus miedos y su conciencia de víctima. Ahora es el momento de reconocer la propia alineación, y no seguir luchando contra aquellas personas/eventos que están dentro de una vibración diferente. Quizás lo que toda la humanidad de este planeta está experimentando sea un periodo de intenso crecimiento forzado, si tan solo pudiéramos reconocer y utilizar estos impulsos actuales para nuestro crecimiento evolutivo. De nuevo, de acuerdo con este conjunto de visiones tal y como se exponen en Approach to Reality:

Este suceso coincidió con la liberación de un nuevo flujo de influencias magnéticas y también con un aumento de la presión vibratoria, como si se entrara en un campo de fuerza más potente, o se produjera el sometimiento a un proceso forzado de crecimiento, diseñado para producir un «salto» evolutivo. Pero todo esto ocurrió en la dimensión del Ser superior, y todavía no se ha exteriorizado en nuestro mundo de tiempo lineal, aunque sus presagios ya son evidentes.

Significativamente, lo que vislumbramos puede que ya haya «sucedido», solo que aún no se ha manifestado o «exteriorizado en nuestro mundo de tiempo lineal». Sin embargo, es inminente. Y así, mientras que estas fuerzas corruptoras están intensificando su empuje final, nosotros, individuos soberanos, tenemos que intensificar nuestro propio juego vibratorio, lo cual puede indicar un alejamiento del caos externo y un desenganche de su Juego.

No os dejéis arrastrar por sus juegos. Las polaridades externas son falsas oposiciones. No hay verdadera izquierda o derecha, pues son divisiones planificadas que operan para dividirnos –a ti y a mí–, a los individuos soberanos. Estemos unidos e integrados con nosotros mismos y entre nosotros. Las relaciones auténticas son humanas y compasivas. Que tu fin de año esté lleno de auténticas relaciones humanas, ¡y también de diversión!😊

[i] Acercamiento a la realidad.

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