CONSCIENCIA, COSMOS, PROPÓSITO

 Parte III – Consciencia Planetaria Emergente y lo que significa para nosotros

 

El filósofo Karl Jaspers se refería al periodo entre los años 800 y 200 AC como la Era Axial. Fue un tiempo en el que, según Jaspers, en Persia, India, China y el mundo Occidental aparecieron nuevas y similares formas de pensar. Él mismo también señalaba que la Era Axial representaba un periodo de transición, en el que las viejas certezas habían perdido su validez y las nuevas aún estaban por surgir. Las nuevas religiones que surgieron en esa época – Hinduismo, Budismo, Confucionismo, Taoismo, y monoteísmo – influyeron en una nueva forma de pensar en términos de individualidad, identidad y condición humana. Estas nuevas religiones emergentes[i] ayudaron a catalizar nuevas formas de pensamiento y expresión de la consciencia humana. Pero, con el tiempo, hemos visto cómo no lograron triunfar plenamente en el  desarrollo de coherencia en un contexto social. El autor y educador Duane Elgin se ha referido a nuestro momento actual como la 2.a Era Axial[ii] en la que las religiones de separación están siendo reemplazadas por un nuevo espíritu de comunión. En otras palabras, dice Elgin, el mundo se mueve hacia una comunión espiritual y una conexión empática con un universo viviente. Cuando el universo ya existe en nuestro interior, nos dice Elgin, no hay otro lugar adónde ir. Una característica importante de esta consciencia empática emergente es que busca activamente la participación consciente. Más aún, exhibe una percepción directa-intuitiva, en lugar de lineal-racional. Cuantas más consciencias individuales se conecten a través de todo el planeta mayor será la percepción (prehensión) de esta inter-conectividad, que a su vez cataliza el impulso básico innato hacia la búsqueda de mayor coherencia.  Esta comprensión de nuestra comunión de consciencias inicia a su vez la recepción de una consciencia que busca manifestar coherencia como un orden universal natural.

Todo esto es especulativo, y aún así el propósito de la vida humana sentiente sobre este planeta bien pudiera ser el impulso hacia la manifestación de una consciencia planetaria coherente; en otras palabras, en nuestro caso, sobre la Tierra, la incorporación del campo de consciencia (fuera del espacio-tiempo) a una mayor manifestación espaciotemporal. Aquí encontramos una correlación con el concepto de Aurobindo de Supermente, en la medida en que una consciencia más elevada puede hacerse inmanente en el plano material. Esto requeriría la preparación de la consciencia humana con el fin de actualizarla – una forma de trascendencia de la consciencia. Es decir, de elevar aspectos localizados de la consciencia (percepciones individuales y concientización) para incrementar la coherencia de la consciencia en la totalidad. Y esto puede hacerse tangible mediante actores locales conscientes – cada uno de nosotros – que tomen conciencia y participen a través de sus actos cotidianos correctos de pensamiento, actitud y ser.

Ya no somos individuos aislados ni una masa inarticulada – somos consciencias localizadas que actúan a través de individuos que se dan cuenta y  buscan conectarse, colaborar y preocuparse conscientemente del futuro. Cada uno de nosotros – como consciencias localizadas – es un reflejo de una consciencia no-local; y de esa manera también somos un reflejo frente a cada uno de los otros. Esta analogía fue bellamente expresada con el concepto de Red de Indra[iii] en el que cada joya de la red refleja el resto de las joyas – es una metáfora simple de la inter-conectividad de nuestra realidad. En la actualidad esta realidad energética, validada por la ciencia cuántica, se está manifestando cada vez más en nuestro entorno  espaciotemporal localizado. Ahora – gracias a nuestras tecnologías – disponemos de los medios para interconectarnos no-localmente, del mismo modo que lo hacemos mediante nuestras redes físicas (facilitadas por una movilidad social incrementada). Son los signos de una civilización planetaria emergente que respeta tanto la diversidad como la coherencia unitaria. Y cuando conectemos y compartamos nuestras consciencias – nuestros pensamientos, ideas, visiones, etc. – estaremos ayudando a fortalecer la señal – la recepción – de consciencia y por tanto la incorporación de una consciencia cósmica coherente. Una consciencia planetaria sobre la Tierra, tal y como se expresa a través de una humanidad individualizada sentiente, puede que no sea sólo una posibilidad real – bien podría ser un propósito cósmico básico perfectamente viable.

 

Consciencia humana y Propósito

En este artículo se ha sugerido que una matriz cósmica subyacente que está más allá del espacio-tiempo codifica nuestro universo conocido, que se comporta de una manera consistente mediante lo que conocemos como proyección holográfica. En otras palabras, el universo es in-formado desde una consciencia profunda más allá de él. Por lo tanto el universo actúa como un campo integral de consciencia no-local, en el  cual la vida sentiente interviene a modo de manifestaciones localizadas. A partir de  diversas religiones y textos sagrados se ha inferido que el universo (realidad material) fue creado como una manera de que su Fuente ‘se conociese a sí misma’ – “Yo era un tesoro escondido y quería ser conocido”. Esto recuerda el “Conócete a ti mismo”, la famosa máxima del oráculo de Delfos. La auto-consciencia se adscribe a aquellas criaturas en la cúspide, o mayor realización, de la consciencia. La auto-reflexión es uno de los preciados atributos de la auto-consciencia – pero ¿cómo puede el todo reflexionar sobre sí mismo? La auto-realización es algo que atribuimos a cada consciencia individual lograda. Como especulación, me pregunto ¿cómo sería la auto-realización a mayor escala?  ¿La auto-realización como una consciencia planetaria? … ¿como una consciencia galáctica? … y por último ¿como una consciencia cósmica plenamente realizada y auto-consciente a través de todas sus manifestaciones localizadas? Asombroso principio.

La consciencia humana es una fracción de un todo más grande. Como seres sentientes recibimos parte de la consciencia que impregna el espacio-tiempo, y por tanto nos afecta – nos anima – así como repercute sobre la totalidad. Nuestra expresión individual de consciencia en el espacio-tiempo manifestado también se refleja de vuelta en el campo mayor de consciencia no-local. Cuanto mayores sean nuestras percepciones individuales y nuestra realización consciente, más grande será  el reflejo total del holograma consciente en su integridad – al igual que el mayor pulimiento de cada joya de la Red de Indra influirá en el resplandor global de toda la red. Por tanto, la matriz cósmica de consciencia es in-formada mediante el conocimiento consciente emergente de sus sub-partes. A medida que cada uno de nosotros despierte, la red cósmica resplandecerá un poco más brillante. Si sobre este planeta se despertase suficiente consciencia delimitada podríamos favorecer que un  campo planetario localizado se desarrollase hacia un conocimiento consciente – una red planetaria suficientemente preparada (pulida) como para incorporar la consciencia más grande que impregna el cosmos: la inmanencia de la Supermente, por utilizar la terminología de Aurobindo. En tal caso, cada uno de nosotros es un agente consciente de realización e inmanencia cósmicas. Durante nuestra existencia en este planeta, cada uno tiene una obligación de elevar sus expresiones individuales localizadas de consciencia. Haciéndolo, contagiamos e inspiramos a otros con nuestras vidas para elevar las suyas, así como devolvemos el reflejo de nuestra contribución consciente a la fuente QUE ES. El tesoro escondido que yace en el núcleo mismo de nuestra existencia desea ser conocido – conocido por nosotros – por medio de nuestros caminos individuales de auto-realización, y “traer todo de vuelta a casa[iv]  (parafraseando a Bob Dylan).

Tras la auto-consciencia individual llega la consciencia colectiva y planetaria.  Las tecnologías emergentes y los movimientos sociales en este planeta pueden ser parte de este proceso, in-formando una mente extendida y un abrazo empático a lo largo de la faz de la tierra. Puede que un día seamos testigos de un gran despertar, sin precedentes en este planeta, que bien podría ser el propósito de la vida sentiente como agente consciente de un despliegue evolutivo. Es probable que esto sea más realidad que fantasía. No estamos solos – un gran futuro planetario nos espera: como un gran tesoro que desease ser conocido.

 

En resumen

Los puntos de vista de investigadores como Ervin Laszlo y el autor de este artículo  representan la reciente aparición de pensadores que están intentando ampliar la discusión sobre la naturaleza de la consciencia humana. Básicamente, adoptando una visión espiritual-material del mundo basada en la investigación vanguardista sobre física cuántica e investigaciones sobre la naturaleza – y la construcción – de la realidad material, podemos proponer nuevas perspectivas sobre una de las cuestiones más importantes de nuestro tiempo: ¿qué es la consciencia humana. En la actualidad estamos en la antesala de grandes progresos en el conocimiento, especialmente en lo que concierne a la naturaleza de la cognición y la percepción humanas.

Hoy día la vieja división entre ciencia y espiritualidad está encontrando cada vez más ámbitos de convergencia y coincidencia. Al mismo tiempo, para los investigadores convencionales se está haciendo gradualmente más aceptable una visión espiritual del mundo. Revisando nuestros constructos de conocimiento sobre este tema también resulta posible volver a entablar cuestiones sobre el futuro potencial de la evolución humana en este planeta. Ahora que nuestra especie se mueve cada vez más cerca de la realidad de una civilización planetaria, nunca ha existido una época más oportuna que la actual.

 

Bibliografía

Alexander, Eben (2012) Proof of Heaven: A Neurosurgeon’s Journey into the Afterlife. Oxford: Piatkus

Carter, Chris (2010) Science and the Near-Death Experience; How Consciousness Survives Death. Rochester: Inner Traditions

Elgin, Duane (2014) ‘The Buddha Awakening, Integral Expanding, and a Second Axial Age for Humanity’, Journal of Integral Theory and Practice, 2014, 9(1), 145-154.

Grey, Margot (1986) Return from Death: An Exploration of the Near-death Experience. London: Arkana

Laszlo, Ervin (2004) Science and the Akashic Field: An Integral Theory of Everything. Rochester: Inner Traditions

Laszlo, Ervin; Peake, Anthony (2014) Immortal Mind: Science and the Continuity of Consciousness Beyond the Brain. Rochester: Inner Traditions

Lorimer, David (1990) Whole in One: The near-death experience and the ethic of interconnectedness. London: Arkana

Moorjani, Anita (2012) Dying to Be Me: My Journey from Cancer, to Near Death, to True Healing. New York: Hay House

Russell, Peter (1988) Awakening Earth – The Global Brain. London: Arkana

Sheldrake, Rupert (2009) Morphic Resonance: The Nature of Formative Causation. Rochester: Park Street Press

Tainter, Joseph (1990) The Collapse of Complex Societies. Cambridge: Cambridge University Press

Zaleski, Carol G. (1988) Otherworld Journeys: Accounts of Near-Death Experience in Medieval and Modern Times. Oxford: Oxford University Press

 

[i] La etimología de religión procede probablemente del Latín re-ligare, re-ligar, reconectar.

[ii] ‘The Buddha Awakening, Integral Expanding, and a Second Axial Age for Humanity’, Journal of Integral Theory and Practice, 2014, 9(1), 145-154.

[iii] http://es.wikipedia.org/wiki/Red_de_Indra

[iv] https://es.wikipedia.org/wiki/Bringing_It_All_Back_Home